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miércoles, 15 de agosto de 2018

El impuesto del azúcar en el Reino Unido ha tenido poco impacto entre los consumidores

La tasa del azúcar en el Reino Unido no parece funcionar

Según un estudio desarrollado por la consultora Nielsen, el impuesto del azúcar en el Reino Unido ha tenido poco impacto entre los consumidores desde que fue implementado el pasado mes de abril. Claro, que se podría considerar que se trata de una valoración precipitada, ya que cuatro meses de recorrido no es suficiente para determinar la efectividad de la tasa, pero los datos muestran que a los consumidores poco les ha importado el aumento de precio de las bebidas y refrescos azucarados, apenas les ha hecho cambiar sus hábitos de compra.

Según la encuesta realizada para el estudio, un 62% de los consumidores del país afirman que no han cambiado sus hábitos de compra en ningún modo por el gravamen, por otro lado, sólo un 20% de los consumidores leen con mayor frecuencia el etiquetado de los productos para verificar el contenido de azúcar que integran desde que entró en vigor el impuesto del azúcar. A pesar de que el consumo de este ingrediente es un gran problema de salud en el Reino Unido, del impuesto y de las campañas que se llevan a cabo para concienciar a la población, parece que los consumidores no pierden el gusto por el azúcar.

Merece la pena recordar que a principios de año, Coca Cola anunciaba que no cambiaría su formulación en el Reino Unido para eludir el gravamen, la compañía aseguraba que a los consumidores les encantaba la fórmula original (cargada de azúcar) y habían solicitado que no se cambiase, este es un claro ejemplo que induce a pensar que los datos de la encuesta, aunque corresponden a sólo cuatro meses de recorrido del gravamen, ya muestran cuál es la tendencia de los consumidores.

Los resultados del estudio proceden de la encuesta “Sugar Tax Shopper”, donde se realizó una comparativa entre los datos de intención de consumo antes de la entrada en vigor del impuesto y cuatro meses después de la puesta en marcha del gravamen. Antes del impuesto y en la primera encuesta realizada, un 11% de los consumidores afirmaba que tenían la intención de dejar de tomar refrescos azucarados, sin embargo, la segunda encuesta muestra que sólo un 1% de los consumidores ha llevado a cabo ese propósito. Otro dato que va en concordancia con ese cambio de intención es el número de personas que manifestaron que a pesar del impuesto, seguirían comprando refrescos azucarados, la cifra creció después de la entrada en vigor de la tasa, pasando del 31% en la primera encuesta al 44% en la encuesta realizada en junio.

Los consumidores del Reino Unido mantienen sus compras de refrescos azucarados

Antes de que entrara en vigor el gravamen, la mayoría de consumidores del país apoyaba el impuesto, algunos incluso consideraban que no era lo suficientemente estricto. Un 54% de los encuestados apoyaba la medida y desde su implementación un 69% de los encuestados manifestó que debería ampliarse a los productos de confitería, chocolates, galletas, etc., es decir, lo que han estado solicitando en reiteradas ocasiones organizaciones como Action on Sugar (AoS), la ultima en mayo de este año. Recordemos que se solicitaba aplicar un gravamen a los productos indicados que tuvieran una densidad energética superior a 275 kilocalorías por cada 100 gramos con el objetivo de motivar la reformulación del contenido de azúcar y también la eliminación de las grasas.

Nielsen comenta que aunque el impuesto del azúcar no ha sido tan drástico como se había previsto, la ingesta de azúcar sigue siendo un importante problema de salud para la mayoría de los británicos, siendo este ingrediente la principal preocupación de salud por cuarto año consecutivo. La consultora considera que medidas como el gravamen del azúcar, sin duda, ayudan a aumentar la conciencia del problema, pero los datos obtenidos parecen mostrar que ese aumento de conciencia es muy poco significativo. No ocurre lo mismo en el caso de la industria de las bebidas y refrescos azucarados, la mayoría de los fabricantes han trabajado para reformular sus productos a fin de evitar el impuesto o reducir su pago, de hecho, la mayoría de los refrescos están por debajo de umbral marcado por la legislación para aplicar la tasa.

En definitiva, será interesante conocer la trayectoria del impuesto un año después de su aplicación, quizá si se introdujera el impuesto en chocolates y productos de confitería, y además se aumentase el gravamen, los resultados serían más favorables. Estaremos atentos a nuevos estudios para ver cómo evoluciona la intención de compra de los consumidores, podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en Nielsen Reino Unido.

Foto 1 | Spectrum Clicks
Foto 2 | Health Gauge

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